|
|
Por Lucia Kaiser
“Hace dos meses, el doctor puso a mi hija a dieta diciendo que pesaba mucho para su estatura. Pero yo pienso lo contrario”.
Esas eran las palabras de una madre latina que buscaba ayuda para su hija de edad preescolar. A menudo, a los padres se les hace difícil darse cuenta que su hijo está sobrepeso, especialmente cuando el niño está sano y feliz. Es importante reconocer que existe un problema porque más de la mitad de todos los adolescentes que están sobrepeso a los 15 años serán obesos de adultos. La obesidad es un factor de mayor riesgo para la diabetes tipo 2, enfermedad cardiaca, hipertensión y otros problemas crónicos de salud.
Según una investigación realizada de las estadísticas entre 1999 y 2000 por el National Center for Health Statistics (Centro nacional de estadísticas de salud), entre los niños mexicano-americanos entre las edades de 6 y 19, el 26% de los niños y el 17,1% de las niñas están sobrepeso. Estos porcentajes altos son probablemente debidos a los efectos combinados de malos hábitos alimenticios, falta de actividad física y factores ambientales.
Como explican los padres latinos en nuestros grupos de investigación en California, “Si no hay parques cercanos, entonces no salen a jugar excepto afuera de los apartamentos. Están encerrados adentro y comen lo que comen; ellos engordan”.
Para los niños y los adolescentes, comer comidas fritas a menudo y tomar mucha soda y bebidas con sabor a frutas, hasta el jugo, contribuye a que se pongan demasiados gordos. Comer mucha comida rápida hace que uno aumente de peso, no sólo por el alto contenido de grasa en la comida, sino también por las porciones grandes que sirven en los restaurantes. Ver la televisión o jugar juegos de video por más de dos horas al día también se ha calificado como una de las causas por el aumento excesivo de peso entre los niños y adolescentes.
Muchos padres latinos les preocupa que sus hijos tengan malos hábitos alimenticios, pero no saben como cambiar la situación. Algunos dicen de sus hijos: “Algo que me preocupa es que pierdan los hábitos alimenticios de mi familia y coman hamburguesas, lo que le llaman comida basura, comida de la calle, papitas; y están comiendo en los carros y en el ‘drive-thru’”. Muchas veces los padres caen en los mismos hábitos malsanos. Claramente, muchos factores ambientales como barrios peligrosos, anuncios, y la disponibilidad de comida local o la comida de la escuela están propagando la epidemia de obesidad, pero hay pasos que pueden tomar los padres para ayudar a sus hijos a crecer y desarrollarse sanamente.
- Empiece bien: Dele el pecho. Los pediatras recomiendan que las madres sólo amamanten a los bebes durante los primeros seis meses, y al pasar el tiempo, empezar a darles comidas sólidas en la segunda parte del año.
- Establezca un horario fijo para las comidas y los aperitivos para los niños. Los bebes necesitan comer cuando lo reclaman, pero para los niños pequeños se les debe establecer un patrón regular de comer tres comidas y dos o tres aperitivos al día. Si comen aperitivos frecuentemente, debilitan los esfuerzos de los padres de proveer una comida nutritiva. Un padre le contó a nuestro grupo de investigación que sus dos hijos comen mucho durante el día y se les quita el hambre a la hora de la cena. Entre los niños más grandes, si desarrollan una costumbre de comer aperitivos frecuentemente, fácilmente pueden empezar a comer demasiado, particularmente cuando no hacen ejercicio.
- Sirva porciones pequeñas para los niños pequeños. “Lo que yo hago es que no les doy mucho. Si quieren más, entonces les doy más,” cuenta una madre latina al grupo de investigación. Los bebes y los niños muy pequeños normalmente pueden dejar de comer cuando están llenos. Muchos padres tratan de sobornar a los niños a terminar su comida quitándoles la televisión o prometiendo dulces, aunque el niño ya no tenga hambre. Si le insisten a los niños pequeños que coman cuando no tienen hambre, puede anular su habilidad natural de comer según su apetito. Una estrategia mejor sería limitar los aperitivos constantes entre comidas y servir porciones más pequeñas a la hora de comer.
- Siga ofreciendo comidas saludables, aunque su hijo los rechace al principio. Es posible que los niños pequeños tengan que probar una comida nueva ocho a diez veces antes de que le empiece a gustar. Muchos padres, especialmente los recién inmigrantes, se dan por vencidos muy fácilmente al ofrecer comidas tradicionales nutritivas y terminan dándoles lo que pidan. “A veces hace la comida y el niño de 4 años no se la quiere comer, quiere otra cosa. Así que para que coma, tengo que consentir sus caprichos,” dice un padre al grupo de investigación. Aunque eso pueda satisfacer al niño a corto plazo, no fomenta el desarrollo a largo plazo de hábitos de alimenticio saludables.
- Limite la cantidad de jugo a seis onzas o menos por día y aliente a su hijo a tomar agua cuando tenga sed. Dos estudios han demostrado que limitar las bebidas endulzadas puede prevenir que algunos niños se pongan sobrepeso o puede reducir el peso de los adolescentes que ya están demasiados gordos.
- Limite la cantidad de “comida basura” en el hogar. Si trata de restringir a los niños de comer las comidas que están claramente ahí puede causar que las demanden más, así que probablemente es mejor que no traiga mucha comida basura a la casa. Los padres nos han dicho que si dejan a sus hijos, “ellos comen lo que quieran, empiezan a comer lo que sea – un sándwich con miel – y comen a cada minuto, agarrando galletas, comidas rápidas, burritos, comida para el microondas”. Una madre se culpó a ella misma, diciendo que traía comidas rápidas a la casa para calentar y comer. Y según los padres, los niños sólo engordan más. Sin embargo, igual como los padres pueden cuidar a sus familias limitando las visitas a restaurantes de comida rápida a un promedio de una vez a la semana, también es importante que aboguen por que las escuelas, gobiernos y corporaciones traten las causas ambientales tras la obesidad infantil.
- Sea activo. Aunque esté haciendo algo de frío, abríguense bien y salgan afuera o busque otras maneras de ser activos adentro. Con los niños más pequeños, llévenlos al parque o afuera a caminar o andar en bicicleta. Los padres verán que los niños regresan a casa cansados y comen bien. La recomendación actual para los niños y adolescentes es de 60 minutos de actividad física al día.
- Finalmente y lo más importante– Sea un buen modelo de conducta. Comer más frutas y vegetales, disfrutar de las cenas familiares y ser físicamente activos con sus hijos son ejemplos de cómo los padres pueden modelar y reforzar las conductas saludables para prevenir la obesidad infantil y promover la salud de la familia entera.
Lucia Kaiser, Ph.D., es una dietista registrada y una especialista de nutrición en la comunidad en el Departamento de nutrición de la Universidad de California en Davis.
Su Conexión
www.commonsensemedia.org: Un informe de Boston reporta que los niños que ven televisión comen los productos alimenticios que ven en los anuncios, y corren un mayor riesgo de padecer de obesidad.
www.eatbettermovemore.org:Un sitio Web de la organización Strategic Alliance que promueve la comida y los espacios de actividad saludables cambia el debate sobre la nutrición y la actividad física “del enfoque primario sobre la responsabilidad personal y la elección individual a uno que examina ... el papel del medioambiente en la formación de los comportamientos del comer y la actividad.”
www.thelatinavoz.com: Haga clic en los archivos de The Latina Voz para leer el artículo del número de enero/febrero sobre “el mercadeo del drive-thru” que lleva a los niños hacia el “rumbo de la colisión” con la obesidad infantil. Junto a la historia de Dana Calvo hay una lista de cómo los padres pueden hacer un cambio; consulte http://www.thelatinavoz.com/Archive/JanuaryFebruary/family.html
|
|